<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594</id><updated>2012-02-16T23:18:04.522-05:00</updated><category term='Escritura semi-automática'/><category term='Minicuentos'/><category term='Intro'/><category term='Cuento'/><category term='Cuento corto'/><category term='Pensamientos'/><title type='text'>Arnold Breit's Phone</title><subtitle type='html'>Textos inspirados en la música que escucho, los libros que leo y las fotografías que observo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-7889589453524292268</id><published>2011-10-24T07:16:00.002-05:00</published><updated>2011-10-24T12:53:45.151-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>Cuando caen</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Las he visto morir. Descienden rápidamente pero disfrutan esos instantes de libertad que preceden su final. Conocen el destino del viaje porque siempre ha estado bajo ellas y mientras caen, sonríen. Lo sé porque he visto sus plácidos rostros acercándose al mío, cuando, tendido en el suelo, dejaba que me cubrieran de a poco, una a una, en intervalos modificados por el viento. Y el viento, ¿qué puedo decir de él? Ellas lo desean, anhelan su llegada como si fuera un amante clandestino que las visita en la noche. Les gusta que las arranque de las garras de su captor, que las arrope con su manto etéreo y que las embriague con sutiles o súbitos movimientos durante todo el trayecto, durante su descenso. Es curioso, pero al final del mismo, y si cuentan con la fortuna de caer sobre sus espaldas, miran fijamente a quien fuera su apresador, ese al que estuvieron unidas por tanto tiempo, para dedicarle un gesto que fluctúa entre el odio y la gratitud, o en el que logran combinar ambas cosas de una manera casi incomprensible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego, la muerte. Sé que en todos los casos ocurre cincuenta y dos segundos después de que golpean el suelo. Eso lo he verificado muchas veces y bajo distintas condiciones; el resultado es el mismo sin excepción alguna. La tierra parece transmitirles un mensaje reconfortante que las invita a cerrar sus ojos por siempre y olvidarse de quien les dio la vida, de quien las alimentó pero las mantuvo cautivas. La tierra les dice que no son las únicas, que esto pasará una y otra vez. Cincuenta y dos segundos más tarde se estremecen de manera casi imperceptible… y expiran. Empecé a notarlo tras contemplar muchísimas de estas muertes, tan visibles para cualquiera, tan insignificantes para tantos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por último, lo que ocurre con sus cadáveres es el resultado de una larga espera en la que infinitas combinaciones de eventos dan paso a la destrucción definitiva. Es usual que se descompongan lentamente, allí mismo donde mueren o en el interior de una bolsa plástica que batalla con el peso de los cuerpos inertes. Sin embargo hay más opciones: el estómago de una mascota, los neumáticos de una bicicleta, las suelas de tus zapatos o de los míos. Sí, confieso que me gusta pisarlas. Al verlas tendidas, muertas, me resulta inevitable dirigir mis pasos hacia ellas y luego escucharlas crujir. Vamos, hazlo tan solo una vez y vas a comprenderme. Es su sonido lo que me cautiva. El sonido del mundo partiéndose en dos, el de una despedida amarga, el de unos labios que sonríen sin quererlo, el de un proyectil atravesando los pulmones, el de la ruptura vestida de mujer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por eso las seguiré pisando, a ellas, a sus cuerpos desvalidos. En cierto modo creo que las ayudo, pero nunca he dejado de preguntarme si, de poder hacerlo, me dedicarían un gesto que fluctúe entre el odio y la gratitud, o en el que logren combinar ambas cosas de una manera casi incomprensible. Eso, no lo sé.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-7889589453524292268?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/7889589453524292268/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=7889589453524292268&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/7889589453524292268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/7889589453524292268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2011/10/cuando-caen.html' title='Cuando caen'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-5263525050742008994</id><published>2011-09-01T11:54:00.007-05:00</published><updated>2011-09-01T20:22:10.920-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>Una vez más</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Discúlpame, pero olvidé lo que iba a decirte. Lo escribí en un papel arrugado que luego guardé en mi bolsillo. El bolsillo del mismo abrigo que se quemó mientras trataba de salvarte de las llamas, el que usé para arroparte mientras el calor y la luz se alimentaban de tus telas y de tu piel. Sé que era algo importante, lo sé, pero créeme que no lo recuerdo. Traté de decírtelo en el pasado, pero esa costumbre tuya de huir todo el tiempo interrumpía el curso de mis palabras hacia tus oídos. Casi te lo digo esa vez en que te lanzaste del muelle para alcanzar la gaviota que se robó tus palomitas de maíz; por poco y lo pronuncio el día en que quisiste atravesar la autopista con tus ojos cerrados o la noche en que aseguraste ser inmune al veneno para ratas. Lo siento, pero es que lo había querido decir tantas veces que terminó por convertirse es una maraña de ideas y de cosas ciertamente incomprensibles. Aún así, necesitaba que lo escucharas, que lo supieras. Tenía algunas dudas acerca del método para lograrlo y finalmente entendí que mis cuerdas vocales no eran las indicadas. Por eso, tomé el papel arrugado: un envoltorio de chocolatina o un recibo de supermercado – no estoy muy seguro – y dejé que las letras se unieran como espuma y que algunas de ellas explotaran como débiles burbujas de jabón en el piso de la ducha, hasta formar un cúmulo de palabras que tuvieran sentido para mí, y quizás para ti. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'trebuchet ms'; "&gt;Todo estaba escrito sobre el papel arrugado, pero de él sólo quedan cenizas en el fondo de un bolsillo hecho cenizas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Las palabras se han ido y tú has escapado una vez más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-5263525050742008994?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/5263525050742008994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=5263525050742008994&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5263525050742008994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5263525050742008994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2011/09/una-vez-mas.html' title='Una vez más'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-4788880396323773117</id><published>2011-06-11T16:34:00.002-05:00</published><updated>2011-06-15T20:43:59.107-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritura semi-automática'/><title type='text'>Retorno</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Sonríes a la nada y besas el suelo. Luego acaricias tus tobillos: hinchados, palpitantes, oxidados. Observas cómo la cadena se hunde en tu piel oscura, la absorbes como a un líquido, poco a poco. En tanto, el crujido de los dientes se multiplica por los corredores y su eco se dilata con cada paso que da. El resto de tus compañeros también sonríe pero no sabe por qué, suelen hacerlo antes de salir corriendo para estrellarse contra la pared. A ellos les gusta marcar su frente con la textura de los húmedos ladrillos que los circundan, pero tú prefieres el suelo. Tú en cambio privilegias el sabor de la arena sucia sobre cualquier otro, el de la tierra que fertilizas con tus lágrimas y tu saliva, la que saboreas después de golpear. Le gritas, pero a fin de cuentas la quieres, porque lo único que esperas de ella es que te acoja en su seno y te abrace como a un hijo al que algún día dejó partir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-4788880396323773117?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/4788880396323773117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=4788880396323773117&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4788880396323773117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4788880396323773117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2011/06/retorno.html' title='Retorno'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-7994627266397918960</id><published>2011-03-27T16:27:00.009-05:00</published><updated>2011-03-27T16:50:29.202-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Mientras esperaba</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Para quien ha presenciado estas inundaciones&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No pretendo que me crean. Yo tampoco lo haría, pero me veo obligado a hacerlo tan sólo para mantener con respiración un recuerdo débil y propenso a morir. A veces, cuando no tengo nada más que hacer, trato de buscarlo y reconstruirlo; pero comienza a diluirse, a ahogarse en un líquido denso y pegajoso. Hoy no. Creo que sale de las tinieblas, aunque sospecho que viene a despedirse de mi memoria: pasará de ser un recuerdo a ser… nada - ¿qué más si no? - , sin dejar rastro alguno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Sé que estuve sentado en el sofá de una sala, sí, un sofá de textura rugosa que recorría con mis dedos mientras, impaciente, la esperaba. ¿A quién? Bueno, su nombre no debería interesarles. Llámenla como quieran, yo le diré &lt;i&gt;ella&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hice lo que normalmente se hace en la soledad de una sala desconocida, esto es, permanecer silencioso mientras la mirada rebota de esquina en esquina y de manera intermitente se posa sobre un portarretratos, una bailarina de porcelana china o unas flores artificiales, para comenzar de nuevo el recorrido y pretender encontrar detalles nuevos. Así fue como noté que no había ningún tipo de ventana a mi alrededor, el apartamento parecía ser uno de esos recipientes herméticamente sellados, diseñado para aislarse de la luz y del oxígeno. Comencé a experimentar cierta opresión al saberme encerrado de tal manera. Estar consciente de ello hizo que de repente el calor y la pesadez de la atmósfera se hincharan hasta hacerse insoportables. ¿Te demoras?, recuerdo haber preguntado, pero mis únicas respuestas fueron los intensos soplidos del secador de pelo y luego un suave murmullo impregnado ligeramente por la docilidad de la misma voz que minutos u horas antes me había dicho “espérame un segundito nada más, ya casi estoy lista”. ¿Te demoras?, dije una vez más, y un lánguido &lt;i&gt;no &lt;/i&gt;llegó como una suerte de eco a mi interrogación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hasta ese punto, la situación era más bien típica, pero sin duda dejó de serlo cuando cierta frescura invadió el ambiente y el sonido de una corriente de agua se acercó hacia mí. Diminutos arroyos comenzaron a aparecer, provenientes desde el fondo del pasillo; serpenteaban bajo las mesas y las sillas, y se aunaban hasta formar riachuelos más grandes como el que llegó hasta mis zapatos. Pensé en alguna canilla abierta, pero la intensidad de la corriente, siempre en aumento, hizo inútil cualquier explicación. Sobresaltado, fui a buscarla para saber qué estaba ocurriendo, pero no pude hallarla. Llegué a su habitación – también sin ventanas –, el secador de pelo estaba en su lugar; ella, en ningún lado. En tanto, el agua parecía seguir brotando del piso y su nivel se incrementaba cada vez más, muy rápido. ¡Ridícula situación!, ¡un tercer piso inundándose vertiginosamente, de la nada!, ¡un tercer piso sin ventanas!, ¡un apartamento en el que la gente desaparece porque sí! Pero todo era cierto: sentí el frío, la humedad, la soledad. Grité su nombre en repetidas ocasiones y ella seguía ausente. Agua, más agua, mucha. Corrí, o mejor, nadé hasta la puerta, pero me resultó imposible abrirla en tales condiciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Las cosas flotaban y yo trataba de no hundirme. Pensaba en la muerte por sumersión, en lo que sentiría cuando mis vías respiratorias colapsaran, en mi cadáver azul al lado de los portarretratos y las muñecas de porcelana china. Me acercaba al techo, que era el fin del aire, mi fin; y buscando algo de consuelo empecé a evocar el encuentro casual que tuvimos, su rostro enigmático y sus labios carnosos pronunciando unas palabras que me invitaban a esperarla en su apartamento mientras se alistaba. Me llevaría a su lugar favorito, a un rincón del puerto que nadie más conocía. Era un motivo plausible para verla más tiempo, para seguir saboreando el narcótico que emanaba toda ella. Así fue como termine allí, temblando y casi besando el techo de un tercer piso inundado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ahora trato de entender cómo pude regresar, cómo pude evitar el ahogamiento; pero no lo sé. Cierro los ojos y me veo de nuevo sentado en un sofá de textura rugosa, un sofá mojado y frío, como yo en ese momento, como todo mi cuerpo y la ropa que lo cubría. Recuerdo que pregunté “¿te demoras?”, y que una voz, por encima del ruido del secador de pelo, replicó: “ven mañana, parece que fuera a llover”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-7994627266397918960?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/7994627266397918960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=7994627266397918960&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/7994627266397918960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/7994627266397918960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2011/03/mientras-esperaba.html' title='Mientras esperaba'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-5429429286344342011</id><published>2010-11-29T20:44:00.003-05:00</published><updated>2010-11-30T07:23:45.199-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuentos'/><title type='text'>Ayer te vi</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Observó a través del retrovisor. No reconoció el rostro que flotaba tras el volante del vehículo que lo asediaba. Aquella mujer trataba de transmitirle un mensaje cifrado en un lenguaje de claxon y no podía comprenderlo: ¿Puerta abierta? ¿Fuga de aceite? La miró nuevamente y esta vez sus manos aparecieron nítidas. Le señalaron la esquina, o los semáforos, cualquiera de las dos cosas. Allí se detuvo – luces intermitentes, vidrio en descenso, sudor tibio – y aguardó a que ella hiciera lo mismo, empero, la mujer continuó su ruta dedicándole antes una tímida sonrisa que escondía un “hola” y un “hasta nunca”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-5429429286344342011?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/5429429286344342011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=5429429286344342011&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5429429286344342011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5429429286344342011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/11/ayer-te-vi.html' title='Ayer te vi'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-2365343117015249210</id><published>2010-09-19T13:28:00.009-05:00</published><updated>2010-09-20T13:53:40.703-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Loca</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;La sinfonía está completa: el aleteo de las palomas, la leve llovizna sobre el tejado, el rumor de la radio sintonizada en una de esas emisoras olvidadas del AM. Es su sinfonía predilecta y suele escucharla algunas tardes de domingo, como esta, en que la vaciedad de la casa y de su pecho la motivan a dormitar en el sillón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;La visitante de ayer, si bien ya partió, dejó un rastro que Rosa desearía suprimir, pero que permanece en el mal gusto alojado en sus papilas y en el mal olor que aún flota en el portón. En cierto modo la odia, pero le resulta casi imposible no invitarla a pasar cada que llama a su puerta; por lo general lo hace cada semana o incluso cada dos o tres días. Llega siempre cargada de pretendidas buenas intenciones, con sus postres de mandarina y su camándula: monumental y acaramelada. Le dice: “Rosita, querida, recemos un poco y luego te cuento lo que pasó con las hijas de los González” y ese es el inicio de una incómoda tarde en la que es hostigada por las frases de esa autómata piadosa y chismosa empedernida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;El domingo continúa, nublado y ventoso, la llovizna cesa, y justo cuando Rosa está a punto de dar el último paso hacia la inconsciencia, es sacudida por el sonido de los golpes sobre la puerta. Los reconoce, puede incluso predecir los que vendrán, porque siempre hay una pausa entre la primera serie y la segunda: toc, toc, toc&lt;span class="Apple-style-span"&gt; -------- &lt;/span&gt;toc, toc. ¿Por qué otra vez?, se pregunta, ¿habrá dejado algo ayer? No desea abrirle, por eso prefiere asomarse por una de las ventanas del frente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Hola.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Rosita, ¿le molestaría si hablamos un momento?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Ahora me queda como difícil, estoy ocupada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– No la demoro, lo prometo. Es que ayer se me olvidó contarle algo importante… además… créame que necesito entrar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– ¿Y no puede venir más tarde? O mejor mañana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Mira a Rosa con cierto desdén, pero se niega a marcharse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– No, no puedo, y siendo así la cosa me va a tocar hacerlo acá.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;A continuación, se sube el vestido a la altura del vientre, lo sostiene con su mano izquierda, se agacha y deja que el líquido amarillento se abra paso siguiendo un cauce recién descubierto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;No lleva ropa interior, de eso se percatan los niños que, sorprendidos, la observan desde el otro lado de la calle empedrada. La loca del pueblo ha hecho de las suyas una vez más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– ¡Que estás haciendo por el amor de dios! ¡Y al frente de mi casa! ¡No jodás pues!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;La otra sonríe. Cuando termina, se pone en pie y suelta mecánicamente el vestido; éste cae como un telón que cubre un escenario pobre y desastroso. Mira a Rosa una vez más, y a través de esos ojos desorbitados le transmite un mensaje que sólo ella puede comprender y agrega:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;- ¡Ahí tenés Rosa! Un motivo más para avergonzarte de esta vieja. Loca y todo pero tu mamá, ¡tu jodida madre! ¡Ah… y aún tenemos una última conversación pendiente!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Suenan las campanas de la iglesia y pronto la calle estará colmada por la gente que atiende a su llamado. Rosa cierra la ventana y corre a refugiarse en la seguridad del sillón. Desde allí ha dirigido sus maldiciones al mundo desde que su vida empezó a complicarse. Pensar en la forma en que todo ocurrió y en lo paradójico de las circunstancias, hace que se llene de rabia. Aprieta con fuerza el cojín que tiene a su lado y empieza a recordar esas noches de infancia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Recuerda el sonido de los pasos provenientes del patio trasero, los jadeos de quien se acercaba, el hundimiento del colchón cuando aquella figura se sentaba a su lado, la pesada respiración que la acompañaba por los siguientes minutos, la oscuridad total de la estancia y los gritos contenidos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Rosa sentía que era observada mientras dormía – mientras la figura creía que dormía –. Imaginaba unas manos acercándose a ella, a su cuerpo; pero jamás la alcanzaron. Permanecía rígida hasta que un leve quejido de la figura marcaba el final de la visita. Retornaba el sonido de los grillos y también el deseo de gritar “¡mamá!”; pero Rosa sabía muy bien donde se hallaba ella. Estaría sentada en una alta silla de madera junto a una barra de cantina o aún más probable es que ya estuviera acomodada en el regazo de algún campesino alcoholizado. Tendría las manos alrededor de su cuello y le frotaría delicadamente sus orejas esperanzada en unos cuantos billetes de más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;El episodio fue recurrente y la llegada de la noche era la llegada misma del terror. Rosa esperaba, soportaba, apretaba sus párpados y su mandíbula, conciliaba el sueño sólo hasta al amanecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Las campanas se detienen. Rosa se levanta del sillón y enciende un par de velones. Siempre le ha gustado esta luz, la encuentra misteriosa y romántica. Las pequeñas flamas son la puerta de entrada a un mundo de fantasía en el que es amada. Regresa al sillón y resguarda sus brazos entre las piernas. Recogida como está, ladea su cabeza, humedece sus labios y se ve a sí misma disminuida y multiplicada en la cristalería del estante. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Respira hondo y se transporta a la noche en que las visitas de aquella presencia tuvieron una primera pausa, la misma noche en que su madre volvió a dormir cerca de ella, en el cuarto de al lado. Pero, ¿para qué? Ya no era necesario que estuviera allí, Rosa ya no tenía motivos para gritar “¡mamá!” en medio de la oscuridad, y aunque en cierto modo esto era una fuente de consuelo, el sentimiento de miedo se transformó en rencor. Un rencor que sigue acumulando y arde como la mecha de sus velones cada que escucha los golpes en la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Sin embargo, aún no comprende muy bien cómo fue que la brecha entre ella y su madre creció y creció hasta hacerse un mar infinito plagado de remolinos. Imaginaba que uno de ellos se la tragaba y que una vez más era inútil pedir auxilio. Se hundía, el color azul se metía en su garganta y finalmente la ahogaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Lo que sí está claro es que la indiferencia de la madre aumentó a medida Rosa se hacía mujer, una mujer atractiva capaz de levantar perspicaces comentarios referentes a la perfección de sus senos y demás formas de su cuerpo. Los escuchaba cada que atravesaba el parque, sobre todo la zona en que se reunían los jubilados y también la de los colegiales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;La madre escondía sus celos tras la frialdad de un trato limitado a servirle la comida a su hija y velar sólo por aquello necesario para su supervivencia. Esto implicaba trabajar, y había algo que hacía mejor que cualquier cosa. Así fue que retomó sus labores nocturnas y así fue que Rosa estuvo de nuevo sola en la oscuridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Tal como lo esperaba, la figura estuvo de regreso. En principio, y como antes, aquella presencia le causaba miedo, pero luego, y sin saber por qué, empezó a acostumbrarse, incluso a disfrutarlo. Desde aquel entonces descubrió su inclinación por la luz de los velones, los dejaba encendidos al iniciar la noche y aguardaba ansiosa la visita, hasta que los últimos suspiros de ésta los apagaban de manera instantánea. Era tan solo la presencia, nada más. Ella simulaba dormir, luego dormía. Así ocurrió por varios años – y aún sigue siendo así –, no de manera constante, pero sí lo suficiente para que Rosa compensara el tedio del día y el de su amarga relación con una madre que poco a poco se descompensaba emocionalmente, consumida por angustias que su hija nunca supo identificar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Esta mañana inician las fiestas patronales, hay alborozo en el pueblo. Desde el patio trasero, Rosa casi puede ver el rumor que se levanta y arremolina alrededor del campanario. Se viste acorde a la ocasión, pues le gustaría que alguien, alguien, pusiera sus ojos en ella. Termina de alistarse y desciende por la calle empedrada. El parque está repleto, pero su mirada, autónoma y caprichosa, busca y encuentra a la madre. Está sentada en una de las bancas de la zona de los locos y los pordioseros. Se le ve triste y demacrada, pero en su imagen aún quedan residuos de una antigua belleza. Rosa se acerca y se acomoda a su lado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;– ¿Qué era lo que tenía que decirme? ¿Cómo así que una &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;última &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;conversación?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Sabe Rosita. Yo sé que la abandoné, pero usted ya podía defenderse sola. Y mire que hasta le dejé la casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Pero para qué una casa, si usted ni siquiera me decía que me quería.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Yo sí la quería, pero...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– ¡Valiente gracia saberlo a estas alturas de la vida!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Déjeme pues terminar. Yo sí la quería, por eso he tratado de buscar su perdón; pero todo lo que veo cuando me abre la puerta es una hija que me odia. Se le nota en la cara Rosita, se le nota.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Yo no…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– No diga que no, porque se le nota Rosita. Y si quiere la verdad, se la voy a decir. Yo a usted sí la quería pero en el fondo… pero en el fondo… - comenzó a acelerarse su respiración - … en el fondo también la odiaba como usted ahora a mí. ¿Y sabe por qué? - Rosa la miró asustada - Porque por tu culpa desgraciada, me abandonó. ¡A mí también me visitaba en las noches! - gritó esta vez -.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– ¿De qué me está hablando?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Usted sabe muy bien, claro que lo sabe. Aún extraño que venga y se siente a mi lado. Extraño su respiración. Nunca me atreví a abrir los ojos pero en esa época era como un vicio. Un vicio que me hacía olvidar de los hijueputas que me manoseaban en la cantina, un vicio que me hacía pensar que era especial. Pero me cambió por usted. Me confesó que la había visto dormir y que desde entonces la visitaría a usted. Antes, antes yo era su favorita. Su durmiente, la única. Extraño también sus palabras… &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– ¿Sus palabras? – inquirió Rosa, sorprendida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Sí, sus palabras - la madre comenzaba a perder la calma - ¿Sabe por qué las recuerdo? Porque me las dedicaba sólo a mí, nacían cuando pensaba en mí. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Se levanta, se apoya en uno de los árboles y predica:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Creo que es posible jugar con el viento:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Lo tomé entre mis manos y tenía la textura del algodón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;De hecho lo hice con tu respiración, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;A fin de cuentas es viento nacido en tus entrañas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Lo sentí en la palma de mi mano, mientras dormías.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Tibio, constante y breve.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;No me escuchabas, ni a mí ni a los crujidos de mis huesos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Chocaban entre sí, acomodándose, apretando el alma,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Porque quería escaparse, huir,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Incluso se derramaba por mi boca &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Como un líquido imposible de contener.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Jugué con el viento, con tu aliento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Era maleable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Le di la forma de tu cuello y luego la de tu rostro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Te dupliqué por unos segundos,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Para verte más,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;Para recordarte más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;A pesar de que aún soñabas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:trebuchet ms;font-size:small;"&gt;– Me lo decía despacio, muy despacio, antes de despedirse, antes de que abriera mis ojos en la oscuridad para descubrir la soledad del cuarto. Recuerda Rosa: cada que me veas por la calle murmurando algo, cuando vean a la loca hablando sola, estaré repitiendo esas palabras. Mi consuelo y maldición.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Hay algo predecible esta noche y Rosa lo sabe muy bien. La electricidad que flota en el aire es la que precede su llegada. La luz de la luna es intensa y atraviesa despiadada la ventana del cuarto, por eso no enciende los velones. Cierra sus ojos y en breve escucha el inicio de otra de sus sinfonías predilectas: los pasos provenientes del patio trasero, los jadeos de quien se acerca, el hundimiento del colchón, la pesada respiración de quien la acompaña. Imagina de nuevo las manos que se acercan, las que nunca han llegado, pero esta vez sí la alcanzan, alcanzan sus mejillas, y tras una leve caricia se vuelven a alejar. Como todo ha tomado un rumbo distinto, Rosa se atreve a abrir sus ojos por primera vez, pero la figura está a sus espaldas. Su corazón palpita, es audible. Duda si hacerlo o no. Al final lo decide. Se da la vuelta, mira directamente la figura y aún sin resolver la imagen que tiene ante sí, pregunta, celosa y temeraria: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;¿Qué tienes para decirme a mí?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-2365343117015249210?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/2365343117015249210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=2365343117015249210&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2365343117015249210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2365343117015249210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/09/loca.html' title='Loca'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-2290394398945285330</id><published>2010-08-03T19:50:00.008-05:00</published><updated>2010-08-04T08:25:00.427-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Mary, te amo</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Me caso, ¿y qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Mary, no digás eso, me duele demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Aurelio acababa de entregarle a Mary una carta que él mismo había decorado, era una imagen exquisita, adornada con finos trazos que formaban la silueta de un par de corazones entrelazados. Estos, a su vez, mantenían cautivas las palabras “Tú y Yo”, aunque en realidad hubiesen sido más adecuadas “Él y Tú”. El papel estaba un poco arrugado y tenía algunas perforaciones – quizás provocadas por un insecto o roedor – pero trató de disimularlas con polvos brillantes y adornos improvisados que lo hicieron sentir orgulloso de sus habilidades artísticas. El resultado: amor puro hecho tarjeta. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Venga, reinita, ¿usté es que ya no me quiere?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- ¡Qué bobo!, ¿y es que cuándo se supone que lo quise? Usted sabe que yo soy de otro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;En ese instante, Aurelio recordó las docenas de veces que el catre se había estremecido, los cientos de &lt;i&gt;te amo&lt;/i&gt; que se habían derramado de sus bocas, las miles de promesas firmadas en el aire y los millones de lunares repartidos por la humanidad de Mary, todos los había besado. “No me quiere”, pensó, “a pesar de todo eso y ni me quiere”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Ella permanecía altiva, apostada contra el marco de la puerta; la reja entreabierta, las chanclas asomándose a la acera, los vallenatos como banda sonora de una tragedia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Bueno, entonces me voy.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Bueno, chao.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Aurelio le arrebató la tarjeta – ¡cómo dejársela! – y se marchó, resuelto a encontrar a una digna merecedora de ésta. Pasó un par de horas sentado en aceras y en bancas, observando a una posible candidata; entre tanto, comía mango biche y retiraba los restos atascados en sus muelas con un palillo que había acomodado tras su oreja desde el inicio de la semana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;“A ver, ¿cuál de estas tiene cara de Mary?”, pensaba cada que se acercaba un grupo de muchachas; pero lastimosamente las Mary no se diferencian mucho de las Maritzas o de las Maryoris, por ejemplo. Abortó su empresa, era inútil. Ella era irremplazable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Regresó al barrio; cabizbajo, derrotado. Ordenó una cerveza al tendero, el de “Miscelánea-Granero-Frutera la 38”, pintoresco y confortable negocio ubicado al frente de la casa de Mary. No fue casualidad entonces que la hubiera visto en el balcón, pintándose las uñas de los pies, como tanto le gustaba. Cuando terminaba de hacerlo, las exponía al sol y al viento allí mismo, y parecían colgar de la baranda como diez diminutas prendas, al lado de sus blusas brillantes y los calzones de sus hermanas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;“¡Casate entonces!, ¡casate!, ¡casateeeeeee!” &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La tarjeta permaneció bajo su custodia, era su bien más preciado. Algunas veces la observaba antes de dormir y a cambio obtenía sueños, o mejor, pesadillas en las que Mary le arrancaba las entrañas y aún palpitantes y húmedas las transportaba hasta el altar, donde su prometido las lamía antes de besarla a ella como el cura ordenaba. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La obsesión de Aurelio por su doncella, la de voz estridente y andar acompasado, lo hacía actuar de un modo insano y patético. No había otra, sólo era Mary. La misma que había desaparecido tras una estela blanca, una lluvia de arroz y unos agrestes campanazos en la parroquia del Divino Redentor. Eso es lo último que recuerda de ella y eso es lo que trata de dibujar en su nueva tarjeta. Ha tratado de hacerlo muchas veces y no puede… su dolor, su vacío, ¿cómo se dibuja eso? Se lo pregunta una y mil veces.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Permanece enclaustrado en el pequeño cuarto de la pensión, observado por el opaco bombillo que, como suicida, cuelga y se mece desde el corroído techo. Aurelio no sabe qué dibujar, vehemente se aferra al lápiz y concentra su mirada en el rectángulo de papel en blanco. Quiere una última tarjeta para Mary, la definitiva, la que le hará saber que ella le pertenece, que él le pertenece. El mundo de Aurelio se reduce a esa habitación y el transcurrir del tiempo parece acelerarse. Su barba crece, su piel se arruga y sin haberse dado cuenta comienza a ser devorado por el comején que otrora se ocupaba de las sillas, los periódicos y las hojas de colores que utilizaba para las tarjetas. Los ripios de sus ropas y de su carne se acumulan en el suelo, pero en principio ni siquiera lo nota; es traspasado por los insectos y ahora su sombra no es un ente oscuro y homogéneo, sino una malla amorfa que yace inerte sobre las baldosas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Aurelio empieza a sentir el frío que lo atraviesa de lado a lado, y de un modo intempestivo interrumpe su búsqueda de esa imagen perfecta. Perforado como está, se levanta, se observa al espejo… ¡la ha encontrado! Decide derramar polvos brillantes sobre sí y algunas pinturas de colores vistosos. Luego toma uno de sus punzones y talla sobre su pecho una corta pero cariñosa frase. El resultado: amor puro hecho tarjeta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#666666;"&gt;Dedicado a Aurelio... y a &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/VU1sBp61t1EVPtJ27EOPn2nzomA0Q5ZvjBh7H5iGX0Y?feat=directlink"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#3333ff;"&gt;su tarjeta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#666666;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-2290394398945285330?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/2290394398945285330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=2290394398945285330&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2290394398945285330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2290394398945285330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/08/mary-te-amo.html' title='Mary, te amo'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-9050074546655636048</id><published>2010-06-15T16:36:00.006-05:00</published><updated>2010-06-15T17:42:15.072-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Impresiones de una visita a las olas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- A la manera de las Mil y Una Noches - &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;Luego le respondió: Es cierto que hoy salió el sol, fue un nuevo día y se supone que todo seguirá. Pero insisto en que hoy, como ocurre también todos los días, llegó la oscuridad, el sol está muerto por un tiempo y muchas cosas no seguirán porque necesitan, deben o simplemente tienen que desaparecer. Esto fue lo que ocurrió con ella:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Fenómenos meteorológicos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Aquella vez llovió arena como nunca había ocurrido; terminamos empapados, cubiertos de partículas doradas que también inhalamos para mojar nuestros pulmones y transportar la humedad por los caminos que recorren el interior de nuestros cuerpos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Mojados por culpa de nuestra terquedad. Yo insistí en llevar protección pero su respuesta fue un no rotundo, redondo y contundente. “Tranquilo”, me dijo, “te conduzco a un paraíso que difícilmente olvidarás. Sé que hay pronósticos de lluvia, pero no hay de qué preocuparse: estoy a tu lado”. Me rendí ante estas palabras. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Todo marchaba bien a lo largo del camino pero los nubarrones ocres que empezaban a tragarse el firmamento dictaban la inminencia de la tormenta. Las primeras gotas de arena golpearon mi mano y la suya – que en ese momento formaban una sola –; las siguientes, mi hombro y su mejilla, mi espalda y su cabello. Luego se precipitaron sobre el resto de nuestra humanidad y lo que nos rodeaba.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La lluvia fue intensa, pero cesó no mucho después. Al final, terminamos mojados por la arena… y sepultados en la arena. Tan solo nuestros rostros quedaron descubiertos. Permanecimos luego en silencio, mientras observábamos un nuevo cielo de tonos azules y verdosos, tan cristalino que alcancé a preguntarme si ese era el paraíso del que ella me había estado hablando.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Tras escuchar la historia, el tercer amigo prosiguió: En cierto modo entiendo lo que dices, quizás en la separación encontraron un alivio. Muchas veces las distancias son un simulacro del olvido y la resignación de las almas débiles puede ser su principal instrumento de supervivencia. Lo que voy a contarles ocurrió hace poco, muy cerca de este lugar:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Mensajes ocultos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Se aferraba a la baranda de la embarcación y dirigía su mirada cancerosa hacia el fondo del mar. Se le notaba débil, con cierto aire de moribunda, pero también firme y vertical, a pesar del vaivén de las olas. Estaba impresionado porque momentos antes me observaba a mí, y  la oscuridad de sus ojos, de sus concavidades, parecía extenderse por todo el rostro. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Posiblemente me suplicaba algo, quería transmitirme un mensaje oculto y específico, encriptado en ese dolor retenido, en la desidia que manifestaba ante su mundo, pero no me atrevía a interpretarlo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Recuerdo cómo el viento maltrataba sus ropas holgadas, cómo desordenaba su pelo de por sí enmarañado, y ella, estática, seguía mirando el fondo del mar.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Notaba que su cuerpo era consumido por algún demonio o por algún virus, y que su avanzada edad no le permitiría soportarlo por mucho tiempo, pero quizás ese tiempo comenzaba a extenderse demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Me acerqué a ella, traté de dirigir la mirada hacia el mismo punto al que ella la dirigía; pero no vi nada distinto a algunos corales y figuras borrosas de peces. Quería preguntarle algo, decirle lo que fuera, adentrarme en su mente y ser poseído por sus pensamientos, pero lo único que pude hacer fue sentarme tras ella. Giró su torso y una vez más me observó, y luego al mar y luego a mí y luego al mar y luego a mí. Finalmente se sentó a mi lado y dijo tras un largo suspiro: “aún se niega a raptarme”. Cerró sus ojos y durmió el resto del trayecto, convirtiéndose en una macilenta figura atravesada por el horizonte.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;El primero de los amigos se levantó y abandonó el lugar, molesto y decepcionado. Los otros dos, absortos momentáneamente por el rumor de las olas, se dieron cuenta de que comenzaba a amanecer. También se marcharon, arrastrando bajo sus pies desnudos arenas de diluvios pasados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-9050074546655636048?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/9050074546655636048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=9050074546655636048&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/9050074546655636048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/9050074546655636048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/06/impresiones-de-una-visita-las-olas.html' title='Impresiones de una visita a las olas'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-6254296661561822389</id><published>2010-04-11T13:41:00.002-05:00</published><updated>2010-04-11T13:44:07.625-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>¿Desalmado?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ven y tómalo entre tus manos, destrúyelo. Pero antes hazme un favor: saboréalo. ¿Te gusta? Sí, yo creo que sí, disfrutas el sabor del miedo y también el aroma que expele lo que está próximo a desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Míralo por última vez, yo ya lo hice y no siento remordimiento alguno. También lo quiero lejos, ausente y desamparado. Quiero que muera necesitado y ansioso, esperando ser redimido; incluso esperanzado. Sí, qué bello sería eso, verlo morir esperanzado, dirigiendo la mirada a su firmamento, arriba o abajo, a lo que crea que es el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Aunque sabes? Sería bueno escuchar sus últimas palabras. Pregúntale en qué momento apareció, por qué se atrevió a expandirse en mi mente, a apoderarse de mis sensaciones, como un infame parásito ladrón de la cordura. Lo importante es que no le creas, porque si lee en tu rostro un asomo de convencimiento te envolverá como una bruma impenetrable por la luz de tu voluntad y te convertirás en una nueva víctima, porque se nota que aún no lo has sido. Sí, puedo darme cuenta de que no lo has sido; lo adivino en las maneras despiadadas que has adoptado desde tu llegada. Crees que he perdido el juicio y te resulta incomprensible la situación. Para ti, soy tan extraño como lo que tienes ahora en tus manos, como el ser amorfo que sostienes con desidia y algo de lástima; pero si te he llamado es por una sencilla razón: ESO es tuyo, es tu consecuencia. Fue mi huésped, pero es tu creación; como una siniestra pieza de orfebrería, apetecible a pesar de todo, incluso bella en su intrínseca naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedes sepultarlo, es otra opción. Hazlo por ejemplo en un pinar; así, las sombras serán otra capa que recubra sus despojos mortales y la humedad reprimirá cualquier deseo de resurrección. Haz que su única compañía sea el eco de los sonidos del bosque, siempre tan inquietantes; aunque si quieres podrías visitarlo, llevarle flores y hablarle de los problemas que te agobien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero darte más ideas; es más, deberías irte ya. A fin de cuentas lo único que me importa es que está fuera de mí. Los exorcismos han surtido efecto, por ahora soy libre. Llévatelo entonces, es tuyo… pero destrúyelo por favor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-6254296661561822389?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/6254296661561822389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=6254296661561822389&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6254296661561822389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6254296661561822389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/04/desalmado.html' title='¿Desalmado?'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-8847066862890597038</id><published>2010-03-22T21:44:00.005-05:00</published><updated>2010-03-23T09:23:55.123-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Una agradable compañía</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Totalmente inesperada, así fue la llamada que Heinrich recibió la noche en que festejaba el inicio de su nuevo negocio. Tras escuchar la noticia quedó perplejo y sintió que el tiempo se detuvo como consecuencia del desconcierto que, partiendo del auricular, se apoderó de él y lo recorrió a través de su torrente sanguíneo como mortífero veneno animal. Miró a su alrededor: los brillantes trajes de las damas, las sonrisas talladas sobre los rostros de los presentes, las burbujas tratando de escapar de las copas de champagne y la banda de jazz animando la velada; todo estaba en su lugar hasta que le anunciaron ese “disculpe señor, tiene una llamada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gertrude se acercó a él justo después de que colgara y recorrió con el dorso de su lánguida mano el cuello, el hombro y todo el brazo derecho de su jefe. “¿Quiere bailar conmigo?”, dijo ella; “No me toques Gertrude”, respondió él, turbado y enceguecido por las palabras que destruyeron la magia de esa noche, que mancharon el nacimiento de su negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, Heinrich no era un tipo difícil de tratar, sin embargo, las excentricidades que caracterizaban su ser mismo, los lugares que habitaba y todo lo que hacía, le habían valido una reputación de sujeto atípico y huraño en cierta medida. En cuanto al negocio que hoy fundaba, no era más que la respuesta a otros fracasos de orden económico y sentimental que lo habían acompañado a lo largo de los últimos tiempos, era la forma de evadir un suicidio que le resultaba tan probable como aburrido; en realidad, fabricaba su muerte de un modo más lento, consagrándose al whisky con tal devoción que incluso éste ya era parte de su aroma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convencido entonces de los beneficios que obtendría con un negocio como el que esa noche inauguraba, y pensando sobre todo en el auge de la moda berlinesa de la década del veinte, Heinrich decidió arriesgar lo poco que tenía, envolverse en deudas y realizar un fastuoso coctel de lanzamiento en el gran salón del &lt;em&gt;Excelsior&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Disculpe señor, al parecer nadie más va a venir, ¿qué hacemos?”. “¡Sigan tocando ineptos!, así sea solo para Ellos”. La irritación de Heinrich y su embriaguez ganaban fuerza con cada minuto, especialmente después de esa llamada. Habían pasado varias horas, ya eran las doce y, además de Ellos, sólo su fiel Gertrude y la banda de jazz estaban allí para acompañarlo en lo que había imaginado como su triunfal regreso al mundo de la alta costura, aunque de cierta manera se sentía avergonzado por la manera en que lo estaba haciendo. Sin embargo, había planeado la velada cuidando cada detalle: la estancia, la decoración, las bebidas, los invitados. Eminentes personajes del mundo de la moda de Berlín deberían estar allí reunidos, pero no ocurrió así; Heinrich ignoraba – pero sospechaba – el funesto destino de sus llamativas tarjetas de invitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Gertrude, asómate, sal al &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt;, alguien estará feliz de que lo invites a mi fiesta”. Ella lo cubrió con una mirada compasiva, llena de recuerdos, de mejores tiempos en los que él aún no notaba las nacientes arrugas de su eterna secretaria. Gertrude regresó unos minutos más tarde, acompañada únicamente por el mismo cigarrillo que tenía en sus manos antes de salir a buscar incautos contertulios para su jefe.&lt;br /&gt;“No había nadie cerca señor”. “Maldita sea Gertrude… estoy acabado”, se llevó un nuevo trago a la boca, “los tenemos que devolver mañana, de hecho, seremos embargados a primera hora. Las viejas deudas se niegan a morir… sólo podremos tenerlos esta noche.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jazz se apagó. Los músicos abandonaron el salón indignados e insatisfechos, porque a lo largo de la noche su música tan sólo había llegado a oídos sordos, a oídos ficticios, exceptuando los de aquel extraño sujeto de la paga miserable y los de su patética ayudante.&lt;br /&gt;Entretanto, Heinrich y Gertrude, golpeados por el repentino silencio, tornaron su mirada simultáneamente para sumirse en la visión misma de un fracaso: los brillantes trajes de las damas, las sonrisas talladas sobre los rostros de los presentes, las burbujas tratando de escapar de las copas de champagne; las copas de champagne que Gertrude había fijado en las manos de los únicos presentes, los sujetos sonrientes y las damas de trajes brillantes que impávidos y estáticos permanecieron toda la noche, inmunes al sonido del jazz, inmunes a la decepción de su dueño, o mejor, de quien sólo hasta ese momento era su dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los maniquíes de Heinrich eran distintos: cada parte de su rostro había sido pintada por un artista que él mismo había contratado, parecían finamente maquillados, sus cabellos eran naturales, los materiales usados le daban mayor realismo a las figuras; en resumidas cuentas, eran lo más parecido a un ser humano para exhibir en la vitrina de una boutique. Tal era la idea que pretendía vender a los modistos y empresarios que jamás atendieron su invitación. Heinrich se imaginaba a sí mismo inventando rostros y expresiones nuevas cada día, quería darle algún tipo de vida a las seductoras mujeres con las que soñaba y que con certeza sabía que no existían; pero el sueño estaba muerto, al menos por ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleado del &lt;em&gt;Excelsior&lt;/em&gt; ingresó al salón, venía a anunciar el final de la jornada y a hacer los cobros restantes. Confuso, sintió que se adentraba en un remedo de realidad, en un escenario poblado por ficciones de humanidad, figuras cuya miradas escrutadoras comenzaron a atemorizarlo y conmoverlo al mismo tiempo y hasta tal punto que le costó distinguir a Heinrich Kohl y Gertrude Hann: dos maniquíes más, inmóviles y expectantes; sólo que a diferencia del resto, ellos no sonreían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuento inspirado en la Pintura &lt;a href="http://arthistory.about.com/od/from_exhibitions/ig/glitterdoom/gad_09.htm"&gt;To Beauty (1922)&lt;/a&gt; del pintor alemán &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Dix"&gt;Otto Dix&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-8847066862890597038?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/8847066862890597038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=8847066862890597038&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/8847066862890597038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/8847066862890597038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/03/una-agradable-compania.html' title='Una agradable compañía'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-222903051902711394</id><published>2010-03-04T18:29:00.001-05:00</published><updated>2010-03-04T18:32:00.755-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>Efectos secundarios</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Comenzaron a sangrar sin razón alguna, jamás esperé una reacción similar. Sólo ocasionalmente mis oídos eran víctimas de agudos y quejumbrosos pitidos, pero no era más que una consecuencia del alto volumen de la música, ni pensar que fuera porque les disgustaban las canciones que les ofrecía, ¿y cómo habría de serlo en este caso si se trataba de una de mis favoritas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haber presionado &lt;em&gt;Play&lt;/em&gt;, rodeado por la penumbra del cuarto. La tecla no fue difícil de encontrar: conocía demasiado bien la geografía del aparato de sonido, así de frecuente era mi contacto con él. La pequeña pantalla desplegó: &lt;em&gt;Track 04 - 00:00 &lt;/em&gt;y un instante después la melodía del piano empezó a sonar, tan inquietante y dulce como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como la imagen comenzó a dibujarse sobre el lienzo manchado de mi memoria, cada trazo y cada nota musical, al unísono, dejaban descubrirse por la luz de mis sentidos; tras unos segundos el recuerdo estaba completo, porque la canción había resucitado el primer avistamiento que tuve de esa desgracia ineluctable, de Ella; había revivido el momento en que fui imantado por el magnetismo de su aroma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego fue la percusión. Lenta y suave percusión que asemejaba el ritmo de mis pasos cuando, dubitativo, decidí acercarme y decir lo que fuera necesario para obtener como respuesta su voz. Así ocurrió, y ahora esa misma voz era la que interpretaba las letras de esta canción, ahogando la original, la que justo ayer escapaba de la garganta de un sujeto ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Track 04 - 01:20 &lt;/em&gt;Muy poco tiempo para haber hecho un viaje tan largo, de algún modo agotador. Sentado en el borde de la cama, con el rostro cautivo entre mis manos, levantaba a veces la mirada y observaba los parlantes como si de ellos esperara abrazos o cualquier tipo de consuelo. Jamás llegaron, sólo vibraciones y sonidos que empezaban a ganar intensidad. La voz calló, pero aparecieron las guitarras: potentes y profundas, acompañando el clímax de la canción. Con él, también sentí la humedad que llegaba a mi barbilla, pero no era sudor. Palpé mis ojos, mi nariz, mi boca… nada. Eran mis oídos. Sangraban. Dolían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Track 04 - 2:35 &lt;/em&gt;De pronto el recuerdo desapareció – Ella desapareció –, en realidad ya importaba poco. Lo que me preocupaba eran mis oídos porque no conseguía descifrar el origen de la hemorragia. Mi cuerpo había estado sano, mi mente también, ¿qué otra cosa podría ser? Cerré los ojos y sobrevolé momentos, palabras y personas particularmente angustiosas, lejanas y cercanas; pero nada parecía ser merecedor de reacción semejante. Al mismo tiempo, la canción estallaba en una exquisita mezcla de ruidos, distorsión y gritos; y luego, muy despacio, se fue apagando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Track 05 – 00:00 &lt;/em&gt;El mutismo se apoderó de la habitación, de mí. No supe qué hacer. Las gotas escarlatas comenzaron a golpear el suelo. A medida que las contaba, una a una, me preguntaba por ese algo que intentaba escapar de mí, cómo detenerlo o cómo exorcizarlo, porque, ¿saben?, a lo mejor hay un dolor no del todo olvidado. A lo mejor mis oídos no conocen las lágrimas y esta es su forma de llorar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-222903051902711394?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/222903051902711394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=222903051902711394&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/222903051902711394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/222903051902711394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/03/efectos-secundarios.html' title='Efectos secundarios'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-6531798136356317746</id><published>2010-01-01T19:50:00.003-05:00</published><updated>2010-01-01T20:00:46.717-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>Insomnio</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“La lucha constante contra el insomnio me hizo pensar en soluciones un tanto radicales. Primero quise cambiar de ojos, pero ¿qué tipo de ojos debía buscar? Se me ocurrió que los de un niño o los de un viejo serían los más adecuados; cualquiera de ellos se duerme fácilmente.&lt;br /&gt;Tras innumerables esfuerzos, averiguaciones y tratos clandestinos, pude entonces conseguir unas perlas jóvenes que encajaron muy bien en mi rostro. Sin embargo, a través de esos ojos todo me pareció colorido, demasiado colorido, y no estaba dispuesto a cambiar unas horas de plácido sueño por la visión constante de un mundo policromo en exceso y nauseabundo en cierta medida. De tal manera, opté por la segunda alternativa: unos ojos de anciano. Sin duda alguna fueron más fáciles de conseguir, incluso la variedad era mayor; pero mi elección no fue la más adecuada. La capa vidriosa que los recubría apenas si dejaba atravesar la luz, sólo distinguía formas, ni un solo detalle. Tampoco estaba dispuesto a convivir con una leve ceguera que probablemente se iría acentuando de manera progresiva. Retorné a mis ojos primeros. Tan solo quería dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Luego pensé en cambiar de lecho. Creí que yacer desnudo sobre enormes hojas de plantas verdes y rojas sería una invitación a las deidades del sueño, no fue así. Me acosté sobre arena, sobre suelos húmedos y tibios, sobre superficies acolchadas de todo tipo, sobre piel; nada funcionó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;”También intenté aliarme con el cansancio, suponía que una mente y un cuerpo exhaustos recibirían al sueño como a un hijo pródigo. Así, ocupaba días y noches enteras en rutinas agotadoras y sudorosas, en escribir cientos de palabras sin sentido sobre los espacios vacíos del periódico, en hablar con mi sombra y cantarle canciones que yo mismo inventaba. Pero los resultados siempre eran los mismos: músculos extenuados, manos rígidas, cerebro palpitante, garganta seca y adolorida… sueño ausente. Tan sólo quería dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Intoxiqué mi cuerpo de diversas maneras, conocidas y ocultas, legales e ilegales, reconfortantes y desgarradoras, pero todas tenían en común la frustración que generaban como efecto secundario; en cuanto al primario, sólo importa que no era el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Ansío, necesito la inconsciencia; pero se escurre entre mis dedos cuando creo palparla, cuando está tan cerca que puedo olerla, cuando aparentemente la he atrapado por la cintura para poseerla, para que me posea. No sé qué más hacer, este insomnio perenne del que soy víctima me está conduciendo a una segura pérdida de la cordura, por eso recurro a ti.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;” ¡Ayúdame! No dejes de observarme. Contempla el monstruo en el que me has convertido.”&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-6531798136356317746?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/6531798136356317746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=6531798136356317746&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6531798136356317746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6531798136356317746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2010/01/insomnio.html' title='Insomnio'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-3824435944912962116</id><published>2009-09-30T21:22:00.001-05:00</published><updated>2009-09-30T21:26:23.269-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuentos'/><title type='text'>Un intercambio premeditado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Una de ellas, frágil y sentada en la mecedora; la otra, aún más frágil y suspendida en el aire. Una frente a otra, vulnerables y ligeras las dos, empapadas por la luz amarillosa de una hora temprana del día. Se observaban detenidamente, creían descifrar su reflejo en un ser distinto, en una forma distinta, pero su reflejo a fin de cuentas. Era un momento cristalino que no hubiera soportado el peso de otro intruso – él era el único –.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaban las dos, autoras y protagonistas de una imagen espontánea, de un recuerdo indestructible. Parecían tejer un pacto, pero no existían las palabras. Tan sólo se miraban. El aroma y el color de la escena comenzaron a embriagarlo, una suerte de letargo se apoderó de él, pero sólo momentáneamente, porque lo que ocurrió a continuación fue como una punzada directa en el centro de su pecho, sus pupilas dilatadas lo presenciaron todo. Más tarde esto fue lo que explicó al resto de la familia: “Estoy seguro de que ellas no sabían que las observaba y quizás por eso se decidieron a hacerlo. Era un intercambio premeditado: la mariposa ocupó un lugar sobre el brazo de la silla, y parecía quererse mecer. Mientras tanto, la abuela se levantó y salió volando hasta posarse sobre su flor favorita.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-3824435944912962116?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/3824435944912962116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=3824435944912962116&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/3824435944912962116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/3824435944912962116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/09/un-intercambio-premeditado.html' title='Un intercambio premeditado'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-6378520212826492539</id><published>2009-09-05T18:00:00.002-05:00</published><updated>2009-09-05T18:07:11.088-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Notas informativas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Octubre 12/2107&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras años de innumerables esfuerzos y complejas investigaciones, los laboratorios VIVIGI Inc. lograron desarrollar su primer prototipo de máquina del tiempo. El director del proyecto, Dr. Orestes Rod, entregó gran parte de su vida a este emprendimiento; en él invirtió horas y horas de trabajo, robadas de las de su sueño y su tranquilidad, desde la concepción del aparato hasta los últimos retoques dados al prototipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi cuatro décadas atrás, recién egresado de la Universidad, Rod presentó su idea a la compañía que por aquellos días se perfilaba como una de las líderes mundiales en inventiva: VIVIGI Inc. Los trabajos que ésta había realizado en el campo de la teletransportación le permitieron gozar de reconocimiento internacional; años más tarde, se encargaría de masificar este nuevo método de movilización, obteniendo millonarias ganancias. Teletransportarse en el espacio no se presentaba entonces como un problema, sin embargo, hacerlo en el tiempo resultaba demasiado complejo, incluso para los científicos más renombrados. Por tal motivo, al observar la coherencia y genialidad de las propuestas que en su momento presentó Orestes Rod, los directivos de la compañía decidieron apoyarlo y destinar fondos casi ilimitados para la ejecución de sus planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crear la máquina del tiempo se había convertido en una obsesión para el doctor; sus equipos de trabajo rotaban constantemente mientras que él insistía en no abandonar por un solo momento su laboratorio, lugar en el que llevaba a cabo diversos experimentos y disertaciones acerca de áreas de la Física que resultan casi innominables.&lt;br /&gt;El principal reto al que tuvo que enfrentarse fue la incertidumbre: cuando se trataba de teletransportarse en el espacio, siempre había una manera de regresar al lugar de partida, pues el desplazamiento se realizaba entre dos punto fijos, en este caso, entre dos cabinas diseñadas para tal fin; por otro lado, viajar en el tiempo implicaba llegar, tanto a un momento como a un lugar, en el que no había medios para regresar al punto inicial del recorrido.&lt;br /&gt;La alternativa seleccionada fue a su vez la más predecible: hacer que la máquina del tiempo también formara parte del viaje, o en otras palabras, que el viajero la llevara consigo. El modelo desarrollado por el Dr. Rod fue un brazalete que a partir de impulsos eléctricos “leía” la mente del usuario, de tal manera podría transportarlo al momento exacto que estaba recordando o a la fecha que se aventurara a imaginar. Sin embargo, todas las aseveraciones realizadas por el doctor estaban basadas en simulaciones y en demostraciones teóricas, que por supuesto era necesario probar con hechos. Una vez terminado el prototipo, había llegado la hora de usar por primera vez en la Historia del Hombre la máquina del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba claro que el sujeto del experimento debía ser una persona, adulta preferiblemente, con plena conciencia de su pasado y con cierta idea de lo que podría ser el futuro. Así mismo, debería ser alguien dispuesto a arriesgar su propia vida, o por lo menos, la vida de la que gozaba en el presente. Sin pensarlo dos veces, Orestes Rod decidió que él sería esa persona.&lt;br /&gt;Se hicieron los preparativos pertinentes y las verificaciones de último momento. El doctor se puso el brazalete, rodeado por su equipo y por casi toda la compañía VIVIGI. Observó sus rostros, algunos dubitativos, otros temerosos, ninguno sonriente. Activó el dispositivo y cerró sus ojos, evocando o imaginando algo. Al comienzo, nada ocurría; pero muy lentamente, los asistentes vieron cómo el cuerpo de Orestes Rod comenzó a desvanecerse, su contorno se desdibujaba en el aire, la expresión en su cara se hizo incomprensible, el sonido de su voz – que parecía decir algo – se ahogaba como si cayera hacia el interior de un profundo túnel. Finalmente, desapareció por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Abril 28/2009&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trágica muerte en las vías del tren. El incidente fue protagonizado por un demente que decía haber viajado en el tiempo. Aferrado a un extraño brazalete y en medio de gritos de desesperación, atacó a los transeúntes del lugar, mientras profería frases ilógicas e inconsistentes. Según quienes lo escucharon, afirmó haber venido en la búsqueda de una mujer que lo había visitado en su laboratorio. Ella le había dicho que aquí y ahora la podría encontrar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-6378520212826492539?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/6378520212826492539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=6378520212826492539&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6378520212826492539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/6378520212826492539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/09/notas-informativas.html' title='Notas informativas'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-4551591930179432552</id><published>2009-08-07T14:27:00.004-05:00</published><updated>2009-08-07T14:34:59.313-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento corto'/><title type='text'>Al pasar La noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No tengo ni idea de cuándo fue la última vez que estuve consciente, lúcido. Sólo recuerdo haber despertado hace unos momentos, tendido en el suelo y desnudo, tan desnudo como las paredes que atestiguaron el parto. Sí, me estoy enfrentando a un nuevo nacimiento, fui parido por la nada y arrojado a las baldosas frías de esta casona, baldosas ajedrezadas sobre las que abrí mis ojos al mundo por segunda vez. O quizás por tercera, o cuarta, no sé. Lo que sí sé es que no es la primera. Ya he existido por varios años, de eso estoy seguro. El problema es que no sé ni cuándo, ni dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez despierto, noté que yacía justo en el centro de lo que parecía ser uno de los cuartos de una casa antigua, un cuarto sumido en la penumbra. Percibí además una opresiva vaciedad extendida por todo el lugar: las paredes permanecían inmaculadas, no había ningún tipo de mobiliario, ni señales de vida, ni cosas, ni sonidos.&lt;br /&gt;La luz del día se filtraba bajo la puerta. Me incorporé y la destrabé. Justo al frente había un pequeño patio interior lleno de materas que sólo contenían tierra seca y antigua. A lado y lado, entre el patio y la puerta que recién había abierto, se extendía un largo corredor. Instintivamente giré hacia mi derecha y avancé. Quería penetrar en la casa, tratar de entender dónde me encontraba y qué hacía allí, además, resultaba urgente encontrar algo de ropa para cubrirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que avanzaba por el corredor seguía percibiendo esa atmósfera de cosa hueca y abandonada. No había ornamentación en ninguna de las estancias y cada nueva puerta que encontraba me ofrecía un espacio vacío e inerte. No tuve problemas para abrirlas todas, sin embargo, cuando llegué al final del corredor, una última puerta asegurada con un candado indicaba el final de mi camino. Tenía dos opciones, tratar de abrirla de algún modo y averiguar qué había al otro lado, o desandar mis pasos y dirigirme al extremo opuesto del corredor, donde pude ver que se encontraba la entrada principal de la casa, o en este caso, la posibilidad de escape más factible. Sin embargo, la idea de salir completamente desnudo a la calle me angustiaba, además, no tendría ningún sentido: los rumbos que pudiese tomar o las caras que pudiese encontrar resultarían tan extrañas y desconocidas como el interior de esta casa. Desesperado, fui presa de náuseas y escalofríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación de malestar resultó ser más fuerte que yo. Fui derribado por su peso. Por eso estoy de nuevo tendido en el suelo. Observo a diestra y siniestra. El candado aquí. La puerta de salida allá; pero no veo ninguna sombra que pase frente a ella, ¿es que no hay nadie más en el mundo?, ¿acaso esta casa es todo mi mundo?, ¿por qué está deshabitada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las preguntas me abruman. Las baldosas parecen estar tibias. Siento sueño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-4551591930179432552?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/4551591930179432552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=4551591930179432552&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4551591930179432552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4551591930179432552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/08/al-pasar-la-noche.html' title='Al pasar La noche'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-2120874073431730803</id><published>2009-07-12T18:21:00.006-05:00</published><updated>2009-07-12T18:27:53.681-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuentos'/><title type='text'>El lado oscuro de los días demasiado nublados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El ruido se hacía más intenso, la proximidad de algo era innegable; pero le era imposible saber de qué se trataba porque las nubes se interponían entre sus ojos y todo lo demás. Comenzó a preocuparse. Miró a su alrededor tratando de identificar infructuosamente la dirección de donde provenía ese ronroneo, antes somnoliento, ahora ensordecedor.&lt;br /&gt;Lo embargó una sensación de frío, pero de ese frío que no viene de afuera sino que nace en las entrañas. Sin saber por qué, fue abordado por el recuerdo de muchas personas; aquellas que le hicieron saber cuanto detestaban su presencia y otras que parecían apreciarlo, como aquel niño que tímidamente solía acercársele para conversar -monologar más bien- y ofrecerle comida ''decente", como él mismo decía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego, todo fue oscuridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En ese mismo instante el Capitán Smith y su copiloto sintieron que el motor derecho de su aeroplano había golpeado algo, pero siguieron su vuelo sin contratiempos, ignorando que tras de sí dejaban un cúmulo de plumas negras y un rocío rojizo que descendían lentamente hacia el suelo lejano, como negándose a caer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-2120874073431730803?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/2120874073431730803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=2120874073431730803&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2120874073431730803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/2120874073431730803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/07/el-lado-oscuro-de-los-dias-grises.html' title='El lado oscuro de los días demasiado nublados'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-3545104104701164238</id><published>2009-06-13T16:11:00.002-05:00</published><updated>2009-06-13T16:15:02.564-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pensamientos'/><title type='text'>Lo que callaron a la hora del almuerzo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Él&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hoy fue un día memorable, pero la verdad es que me gustaría olvidarlo. Te veías más inalcanzable que el &lt;em&gt;resto&lt;/em&gt; de las veces, que &lt;em&gt;todas&lt;/em&gt; las veces, que &lt;em&gt;siempre&lt;/em&gt;. Una vez más, fui el silencioso espectador de algo que me niego a creer. Me niego rotundamente a hacerlo porque lo que se ofrecía a mis ojos no es lo que veo cuando los cierro, no es la imagen que esconden mis párpados, la situación ideal en la que &lt;em&gt;te tengo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dolía mirarte de lejos, quizás tanto menos que cuando lo hago de cerca. Por eso buscaba estorbos benignos entre mi lugar en la mesa y el tuyo, obstáculos o gente que produjeran un eclipse total de ti, que se interpusieran a ese enfermizo deseo de querer contemplar tus pestañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué te propusiste al despertar esta mañana, pero te aseguro que me hiciste presa del ineludible magnetismo ejercido por los detalles que te componen, por esas diminutas partes que brillando de manera alternativa golpean mi mirada una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tan fútil resultaba mi presencia para ti? Eso no lo sé, aunque sospecho la terrible respuesta. Formularme esta pregunta es una especie de autoflagelación, una manera de querer olvidarte, una manera de hacerme a la idea de que efectivamente ayer, hoy y mañana serán días memorables que al mismo tiempo querré olvidar… por tu culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ella&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Esta carne sabe raro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-3545104104701164238?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/3545104104701164238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=3545104104701164238&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/3545104104701164238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/3545104104701164238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/06/lo-que-callaron-la-hora-del-almuerzo.html' title='Lo que callaron a la hora del almuerzo'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-4921852488982299398</id><published>2009-03-28T18:39:00.007-05:00</published><updated>2009-03-28T19:21:24.440-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuentos'/><title type='text'>Brevísima antología de minicuentos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como primera entrega de mis modestas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;creaciones&lt;/span&gt; literarias, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;presento&lt;/span&gt; una serie de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;minicuentos&lt;/span&gt; que he escrito en los últimos tiempos (sobre todo en los tiempos que escribía con más constancia). Dice así:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;TRASGRESIÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Muchas veces se lo habían advertido: “la cabeza no siempre se puede volver a sacar por donde se metió”. Pero allí, atascado en el orificio de la aguja, ya nada podía hacer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;POPULARIDAD&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La competencia era bastante simple: ganaría quien más gente reuniera en su funeral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;PRERROGATIVA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Disfrutó tanto la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;planificación&lt;/span&gt; y ejecución de su propia muerte, que decidió hacerlo seis veces más… ¡El iluso siempre creyó ser un gato!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;FRENTE AL ESPEJO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quiso hacerlo por pasos, muy lentamente. Ésta vez quería convencerse de que lo que había visto ayer era una mentira. Primero abrió su ojo izquierdo, y suspiró hondamente; luego, el derecho, y comenzó a inquietarse; pero cuando abrió el tercero quedó convencido por completo y se dijo: “Sí, definitivamente he perdido mi humanidad”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-4921852488982299398?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/4921852488982299398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=4921852488982299398&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4921852488982299398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/4921852488982299398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/03/brevisima-antologia-de-minicuentos.html' title='Brevísima antología de minicuentos'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289225159120647594.post-5420609873462699162</id><published>2009-03-21T20:04:00.000-05:00</published><updated>2009-03-21T21:43:29.994-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Intro'/><title type='text'>Intro</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;"Cuando oyó el teléfono, salió corriendo del estudio en pijama, bata y zapatillas". Así comienza mi cuento favorito del señor Raymond Carver, "¿Es usted médico?", y así quiero que comience la primera entrada de este blog, cuyo título está directamente asociado con el cuento aquel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Básicamente lo que el visitante encontrará en este lugar será una serie de textos que gravitarán alrededor de mis tres grandes pasiones: El Rock 'n' Roll, La Literatura y La Fotografía. Respecto a estas tres "cosas" podré presentar apreciaciones de obras existentes o también creaciones propias (en el caso de las dos últimas). Digamos que para empezar serán más las apreciaciones y espero que su naturaleza subjetiva me exima en cierto modo de pagar por errores fruto del desconocimiento, la ignorancia o como se desee llamarle a eso que a veces pone en duda la veracidad de nuestros juicios. Por el lado de las creaciones habrá quizás menor dinamismo, pero espero que vayan llegando con el paso de los días.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;No siendo más por ahora, dejemos que el tiempo haga lo suyo, o mejor, haré que mi tiempo incluya a este blog como una de sus actividades predilectas y así pueda escribir sobre lo que escucho, leo y observo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289225159120647594-5420609873462699162?l=arnoldsphone.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/feeds/5420609873462699162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6289225159120647594&amp;postID=5420609873462699162&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5420609873462699162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289225159120647594/posts/default/5420609873462699162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arnoldsphone.blogspot.com/2009/03/intro.html' title='Intro'/><author><name>Sebas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12200144710374332848</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/__Ec6qrn7ysA/S8IXuGb-bSI/AAAAAAAAAR8/KtEJpAWP9qM/S220/Nine+Inch+Nails+(11).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
